Otro gigante dormido: la India se abre al mundo vitivinícola

Apuntando a un público de clase media, algunas bodegas intentan imponer el consumo en un país históricamente reacio al alcohol  

 

Desde los montes Himalaya hasta las junglas pantanosas de Bengal, el paisaje de la India tiene escasos rivales en cuanto a variedad. Pero más recientemente los turistas han sido atraídos a una vista sorprendente, de vides creciendo en su terreno preferido de suaves colinas. En las afueras de Nashik, una ciudad unos 160 kilómetros al noreste de Bombay, decenas de carteles callejeros anuncian bodegas en los caminos.

Cada año, unas 350.000 personas llegan con tours, que incluyen prueba de vinos , a Sula, la mayor y más antigua de las fincas. El personal dice que la mayoría de los que llegan nunca antes probaron vino.

La India está consumiendo más bebidas alcohólicas que nunca. En 2016, según la Organización Mundial de la Salud, cada residente bebió en promedio más de seis litros de alcohol puro por año, en su mayoría whiskies con falsos nombres escoceses como Royal Stag. Es más del doble de la cifra de hace una década. Pero casi nadie bebe vino: el año pasado, cada indio consumió en promedio un poco más de una cucharada. 

Sula está tratando de cambiar eso, produciendo aproximadamente la mitad del vino que se consume en la India. En 2018 se convirtió en la primera bodega fuera de China en vender un millón de cajas en un año. Es gracias a Sula en gran medida que el consumo ha crecido de un dedal a una cucharada. 

Hacer vino en la India no es para los débiles de espíritu, admite Rajeev Samant, que fundó Sula al volver a la India de California en 1990. Mientras las uvas cultivadas en climas templados en el hemisferio norte se cosechan rápidamente alrededor de septiembre, en Nashik, se cultivan en invierno, no en verano, y por lo tanto se cosechan entre enero y marzo, un cronograma poco acostumbrado. El intenso calor significa que, una vez embotellado, el vino debe ser transportado en camiones llenos de hielo seco para evitar la oxidación. Además están las regulaciones: cada uno de los 29 estados de la India tiene su propia política para el alcohol. Los vendedores de bebidas alcohólicas tienen que tener licencia de cada uno de ellos. 

Paladar local

¿Por qué hacer vino en la India si hay países, como Australia, que tienen de sobra? Es cierto que sin aranceles de importación del 150% el negocio podría no existir. Una botella de Sula aún cuesta mucho más de lo que costaría una botella de un vino importado decente si se comercializara libremente. Pero antes de Sula casi ningún indio pensaba en probar vino y hubiese tenido dificultades para encontrar una botella. Hoy está disponible en bares en grandes ciudades. Los productores de vino extranjeros debieran esperar que el gusto recién adquirido no se marchite en las viñas.

 

26/12/2018 Fuente