8 mitos y verdades sobre el buen vino revelados por las mejores sommeliers del país

Los vinos, ¿cuanto más viejos y caros mejor? ¿Todos mejoran con la edad? En el Día Nacional del Vino, las creencias erróneas que se han extendido entre la población.

Aprender a disfrutar del vino puede ser una experiencia aterradora para la mayoría de los principiantes en la materia. Con toda la jerga y la gran cantidad de variedades de uva y estilos disponibles, no es de extrañar que se hayan infiltrado algunos mitos. Aunque pueden parecer inofensivos, algunos de estos conceptos erróneos pueden descarrilar el viaje de descubrimiento de esta noble bebida.

Si bien las excusas para alzar las copas siempre se encuentran, el hecho de tener al vino como emblema tiene un profundo significado, más allá del gusto personal de cada uno. Por eso, el 24 de noviembre se conmemora el Día del Vino como Bebida Nacional, una ocasión perfecta para brindar. El vino es un gran representante y embajador de la Argentina, porque está presente en la mesa de muchos consumidores alrededor del mundo, con sus etiquetas que definen el origen, pero también con sus aromas y sabores hacen quedar muy bien al país.

Pero para aquellos que no son expertos, tratar de navegar este mundo en busca de una bebida que sea buena puede ser una tarea un tanto complicada. Por lo tanto, para ayudar a democratizar el deleitarse con un vino de primer nivel, Infobae dialogó con Valeria Gamper y Andrea Donadio, las mejores sommeliers del país, para que resalten y desacrediten los mitos más importantes alrededor del vino.

Gamper, de 35 años, se consagró el pasado mes de septiembre, en la Usina del Arte, como la Mejor Sommelier de Argentina, además de clasificar de forma automática al concurso ASI Mejor Sommelier del Mundo. Trabajó en restaurantes, fue brand ambassador de bodegas, viajó mucho y apostó a la docencia. Es sommelier egresada de la escuela CAVE y actualmente trabaja como docente en la misma escuela donde se formó.

Oriunda de la Ciudad de Buenos Aires, estudió hotelería y haciéndolo se enamoró de los alimentos y las bebidas. “Me di cuenta de que no me interesaba la hotelería en sí, sino la gastronomía. Me fascinaba poder ofrecer un servicio -continuó- o recomendar algo que le guste a la gente. No me quería dedicar ni a la recepción ni a las reservas de alojamiento”.

Donadio, por su parte, tiene 31 años, se egresó en el Centro Argentino de Vinos y Espirituosas y se formó en San Sebastián y Francia. En Argentina, trabajó en El Baqueano y hace más de 6 años que trabaja en la carta del restaurante Oporto Almacén.

Las dos compartieron el podio en la final del Concurso Mejor Sommelier de Argentina 2019, organizado por la Asociación Argentina de Sommeliers (AAS) en septiembre de este año. Las sommeliers desplegaron todos sus conocimientos y habilidades en materia de bebidas y servicio, en una serie de exigentes pruebas, tales como las de catar a ciegas, reconocer múltiples bebidas, tomar comandas, encontrar errores de carta, realizar pruebas de servicio y reconocer diversas imágenes importantes para su profesión. En el marco de esta celebración develaron falsas creencias que, a base de ser repetidas, han calado en nuestro pensamiento, llegando a considerarse ciertas por parte de muchas personas.

1. Cuanto más cara, pesada y con profunda hendidura sea la botella, mejor será el vino

“En nada influye el peso de la botella en la calidad del vino, solo es una cuestión estética. Si tiene hendidura u hombros pronunciados, tampoco. El tamaño y color de la botella, por lo contrario, si influye en la conservación y guarda del vino. A mayor tamaño, la evolución es mas lenta”, aseveró Gamper.

Para Donadio, se trata de una gran estrategia de marketing. “Es un mito total. Todo aspecto referido al contenedor de un vino no interfiere en la calidad de lo intrínseco de la bebida”, explicó.

2. Todo el vino mejora con la edad

No todos los vinos son aptos para la guarda. El concepto detrás de la guarda de un vino -explicó la galardonada- está relacionado con el hecho de que pueda mejorar, volverse mas rico y alcanzar una calidad organoléptica superior. (Importante: lo que es rico para uno, puede no serlo para otro). Hay vinos que ese pico de calidad lo hacen ni bien salen de la bodega y de hecho, con el pasar del tiempo, restan cualidades. Otros tienen esa ‘ventana’ o ‘pico’ pasados algunos años, y algunos pocos ejemplares pueden envejecer o mejorar, por mucho tiempo”.

3. Llegada la hora de probar un vino tenemos derecho a negarnos a pagar la botella abierta simplemente porque no nos gusta su sabor

Solo si el vino presenta un defecto y el consumidor lo rechaza por esto, es importante que la botella sea cambiada. “Es una situación confusa y polémica pero después de muchos años de servicio son muy pocos los comensales que quieren sacar provecho al devolver una botella de vino diciendo que no les gustó el vino”, reveló Donadio.

4. El vino tinto se sirve a temperatura ambiente

Para Gamper, el significado de 'temperatura ambiente’ varía según la estación del año. "El vino tinto se disfruta mejor entre los 16°-18° (tanto en
invierno como en verano). Aquellos vinos tintos ligeros o que hayan sido elaborados con maceración carbónica aceptan temperaturas inferiores. De hecho el vino caliente, por más cara que sea la botella, se percibe alcohólico, quemante, desbalanceado y no permite expresar todo su potencial”.

5. La clave está en decantar el vino

Hay vinos que necesitan oxigenarse y se benefician del decantado ya que permite expresar mejor sus aromas. Pero no todos los vinos lo necesitan, y claro, además depende el consumidor.

“Depende el vino. En general los vinos jóvenes no necesitan mayor oxigenación, decantarlos puede arruinarlos. En cambio, al decantar vinos de guarda los exponemos al oxígeno y eso despertará un montón de aromas que comenzarán a estar más presentes al volatilizarse”, sostuvo Donadio.

6. El cava y champagne para el final

“El cava y champagne son vinos espumantes que pueden ser blancos o rosados y y pueden ir desde bien secos hasta dulces. Hay algunos frutados y simples, hasta espumantes de gran complejidad y cuerpo. Si los que dejamos para el final son los dulces, se podría generar una combinación interesante. Si por el contrario, con el postre consumimos los mas secos, el resultado es opuesto”, dijo Gamper.

7. El tapón importa

“Si nos referimos al tipo de taponado -explicó Donadio-, Argentina es un país donde está mal visto la tapa a rosca. Sin embargo, hoy en día hay excelentes calidades de tapa a rosca con distintos niveles de permeabilidad que aseguran una buena evolución tanto en vinos jóvenes como en vinos más evolucionados”.

“Hay muchas personas que me consultan por la calidad de los vinos cerrados con tapones alternativos. Y la realidad es que son sistemas fantásticos para evitar ciertos defectos en los vinos, asociados al corcho natural. Muchos de estos (tapa rosca, corcho sintético, tapón de vidrio, etc) inclusive mantienen al vino fresco, por mas tiempo”, agregó Gamper.

8. Los vinos orgánicos son de peor calidad

Cada vez son más las bodegas argentinas que se suman al compromiso y desafío del máximo cuidado de sus viñedos. Para la experta, la tendencia de los vinos orgánicos y biodinámicos “está creciendo muchísimo”. “En la Argentina y el mundo antes no se sabía lo que es un vino naranja y ahora se sabe”. Los vinos orgánicos respetan el entorno y responden a la creciente demanda de alimentos y bebidas sanas que generan un impacto positivo en el ambiente, los trabajadores y los consumidores, sostienen algunos enólogos.

24/11/2019 Fuente